Editorial de La Tercera: Responsabilidad de la Información

Editorial de La Tercera, domingo 7 de junio de 1987

En muchas oportunidad se ha sindicado como autor de un delito a una persona que, a la postre resulta ser inocente de las imputaciones que se le formulaban.

Esto recuerda un muy publicitado caso en la Quinta Región. En aquella oportunidad, cuando se investigaba una serie de crímenes, un destacado y joven empresario viñamarino, Luis Gubler Diaz, fue detenido e inculpado. Luego de incontables investigaciones, fue dejado en libertad por falta de méritos.

Pero el infierno por el que tuvo que atravesar no fue, obviamente, borrado por esa sentencia, ni por la condena a muerte de los dos verdaderos autores de los crímenes de la Quinta Región.

Numerosos fueron los medios informativos que se hicieron eco de las inculpaciones que surgieron en torno al señor Gubler, basadas esencialmente en afirmaciones de un alto jefe policial. Es de imaginar, entonces, el verdadero suplicio, amargura y dolor que debió sufrir no sólo el señor Gubler, sino también su familia, sus padres, su cónyuge y sus hijos.

La publicidad puede alzar, levantar, crear imágenes. Al mismo tiempo, puede destruir, dañar o perjudicar la fama de una persona. Por eso, debido a otros procesos judiciales que se sustancian en la actualidad, es bueno tener presente lo sucedido en la Quinta Región. El periodista, a veces, lamenta la precipitación en la información.

Y, sin embargo, qué difícil es el control, el manejo de la noticia. Por eso, a la distancia en el tiempo, es bueno recordad el caso del joven empresario viñamarino, por el daño que con la información se causó a él y su familia.