Luis Gubler Díaz Torturado por Nelson Lillo

La detención (ilegal); reclusión y tortura en cuarteles de Investigaciones, y posterior liberación de Luis Gubler Díaz fue un intento (exitoso) de la dictadura de tapar mediáticamente el asesinato de Tucapel Jimenez. Luis Gubler Díaz fue detenido (ilegalmente) horas después del asesinato de Tucapel Jimenez. Nunca hubo una orden judicial para su detención.

Una vez entregado a los Tribunales de Justicia, y dada la inexistencia de pruebas, fue dejado en Libertad Incondicional por falta de méritos el día 8 de marzo de 1982, diez días después de su “publicitada” detención.

El entonces Director de Investigaciones, General (r) Paredes, posteriormente argumentó la existencia de un Decreto Exento, emitido por las más altas autoridades de la Dictadura (y no por un Tribunal de Justicia), como justificación de su detención.

Algunos medios que, en la época, se atrevieron a sugerirlo:

“Su detención se produjo inmediatamente después de la muerte de Tucapel Jiménez. Se ha especulado en algunos medios que habría relación entre ambas cosas. Que con su detención se habría querido arrojar una cortina de humo a ese asesinato” (Revista Qué Pasa, N° 572, semana del 25 al 31 de marzo de 1982).

“Para nadie era un misterio que la detención de Luis Gubler, a más de espectacular, había sido muy “oportuna”. El día que los diarios comenzaban a hablar del crímen del dirigente sindical Tucapel Jiménez se deslizó “bondadosamente” de fuente extraoficial el nombre del detenido como sospechoso de ser el sicópata” (La Tercera, domingo 23 de mayo de 1982).

General Paredes y Asesinato de Tucapel Jimenez

fernando paredes

general (r) fernando paredes

“Durante el desarrollo de la última etapa en la investigación judicial del crimen del líder sindical Tucapel Jiménez, asesinado por un comando CNI-DINE en febrero de 1982, quedó en evidencia –con pruebas documentales- la estrecha colaboración y coordinación entre la Policía de Investigaciones, la CNI, la DINE y el equipo antisubversivo del régimen militar”.

“El entonces Director de Investigaciones (General Fernando Paredes) ……… buscaba impedir a como diera lugar que la investigación avanzara en la identificación de los verdaderos autores del crimen de Jiménez”.

Fuente: Ciper Chile (Mayo de 2008)

El General (r) Fernando Paredes, ex Director de Investigaciones (1980-1989), dio la orden al Comisario Nelson Lillo de detener (sin ninguna orden judicial) a Luis Gubler Díaz horas después de ocurrido asesinato de Tucapel Jimenez.

Detención ilegal de Luis Gubler Díaz

Luis Gubler Díaz fue “secuestrado” el día 26 de febrero de 1982, por un Grupo Especial de Investigaciones, liderado por Nelson Lillo, escasas horas de ocurrido el asesinato del dirigente sindical Tucapel Jiménez. Nunca hubo una orden de detención emitida por algún Tribunal de Justicia en contra de Luis Gubler Díaz.

Una vez entregado a los Tribunales de Justicia, y dada la inexistencia de pruebas, fue dejado en Libertad Incondicional por falta de méritos el día 8 de marzo de 1982, diez días después de su “publicitada” aprehensión”.

Informes Balísticos

Los Informes Balísticos de Expertos Militares excluían el uso de su arma en los crímenes por los que se le secuestró. El Informe Balístico de Investigaciones invocado como justificación de detención, fue “emitido” (fabricado) 5 días después de su aprehensión. El Informe Balístico del FBI ni siquiera hace mención al arma de Luis Gubler Díaz .

Error Policial o Uso Político?

Esto no fue un error policial, esto fue un intento deliberado de la Dictadura de Pinochet por tapar mediáticamente el asesinato de Tucapel Jimenez, donde la prensa nacional fue deliberadamente manipulada a través de “trascendidos” e informaciones “extraoficiales” que terminarían siendo completamente falsas.

 

Una Increíble Injusticia

LGD fue dejado en libertad por falta de méritos, después de haber sido torturado por agentes del estado, durante sus cinco días de detención en el Cuartel de Investigaciones de Limache. El caso está resuelto, los autores confesos, reconocidos por sus víctimas, condenados por la Corte Suprema, y fusilados. Pero, después de ya 30 años, ciertos medios siguen calumniando e injuriando su memoria.