Detención ilegal de Luis Gubler Díaz

Luis Gubler Díaz fue “secuestrado” el día 26 de febrero de 1982, por un Grupo Especial de Investigaciones, liderado por Nelson Lillo, escasas horas de ocurrido el asesinato del dirigente sindical Tucapel Jiménez. Nunca hubo una orden de detención emitida por algún Tribunal de Justicia en contra de Luis Gubler Díaz. Los Informes Balísticos de Expertos Militares excluían el uso de su arma en los crímenes por los que se le secuestró. El Informe Balístico de Investigaciones invocado como justificación de detención, fue emitido 5 días después de su aprehensión. Bajo las disposiciones del régimen de emergencia constitucional de la Dictadura, fue recluido en el Cuartel de Investigaciones de Limache, donde fue torturado por el Comisario de Investigaciones Nelson Lillo por 5 días seguidos, sometido a todo tipo de vejaciones, incluyendo aplicación de electricidad, golpizas, privación del sueño y alimentación, simulacros de fusilamiento, con el objeto de provocar su “confesión”. LGD nunca confesó ningún crimen, a pesar de estas torturas. Una vez entregado a los Tribunales de Justicia, y dada la inexistencia de pruebas, fue dejado en Libertad Incondicional por falta de méritos el día 8 de marzo de 1982, diez días después de su “publicitada” aprehensión”.

Los verdaderos culpables – funcionarios de carabineros Sagredo y Topp Collins - fueron entregados a la justicia por Carabineros, juzgados por los Tribunales de Justicia, condenados a la Pena de Muerte en sentencia revisada por la E. Corte Suprema y fusilados el 29 de Enero de 1985.

Enlaces Externos

Error Policial o Uso Político?

Esto no fue un error policial, esto fue un intento deliberado de la Dictadura de Pinochet por tapar mediáticamente el asesinato de Tucapel Jimenez, donde la prensa nacional fue deliberadamente manipulada a través de “trascendidos” e informaciones “extraoficiales” que terminarían siendo completamente falsas.

 

Una Increíble Injusticia

LGD fue dejado en libertad por falta de méritos, después de haber sido torturado por agentes del estado, durante sus cinco días de detención en el Cuartel de Investigaciones de Limache. El caso está resuelto, los autores confesos, reconocidos por sus víctimas, condenados por la Corte Suprema, y fusilados. Pero, después de ya 30 años, ciertos medios siguen calumniando e injuriando su memoria.